viernes, 7 de diciembre de 2007


Los que vinieron de Leningrado porque no era de su agrado



Voy a cambiar de registro con una tandita de cuplés, del genial Yuyu, en una chirigota que injustamente se llevó, en mi opinión, un segundo premio, cuando debiera haber ganado el concurso de ese año. Unos rusos que pasaban, los pobres, un montón de frío y que se vinieron para Cádiz.

Los médicos españoles
no se acaban de aclarar
sobre las vacas locas,
por lo visto el tema es grave
porque dicen que no saben
el virus que lo provoca.
La ministra nos ha dicho
que la carne de los bichos
no es lo que provoca eso,
y asegura sanidad
que la causa puede estar
no en la carne, sino en el hueso.
Po le digo a sanidad
que no hablen por hablar
y no engañen a la gente,
que conozco a una persona
que los huesos no los toma
y ha enfermado gravemente.
Mi vecina es solterona,
se fue para Barcelona
y se enrolló con un nota.
Provó la carne sin hueso
y aquella noche se volvió loca.


En rusia dicen las normas
de la buena educación
que, cuando te presenten,
hay que besarse en la boca,
aunque tú sepas que el nota
no se lava los dientes.
Por eso al llegar a Cádiz,
cogí un taxi en Hipercadiz
y me fuí pa la alcaldía,
porque quise conocer al alcalde del pp
que me han dicho que es una tía.
Conocí a un consejal
al que tuve que besar
dándole un beso en la boca,
y besé a Jorge Moreno,
a Juan Antonio Guerrero
y a otros veinticuatro notas.
Se anunció a la alcadesa,
y pasó por mi cabeza:
¡por fin voy a comerme un rosco!,
y dije al verle la cara,
no presentarnos que la conozco.


En el diario de Cádiz
dice que en el Corte Inglés
hay muchos delincuentes.
Y por eso no me extraña
que sea el comercio de España
donde más robe la gente.
Es triste que el mundo entero
nos pongan como rateros
a todos los gaditanos,
por culpa de dos o tres,
que dentro del Corte Inglés
se comportan como villanos.
y los de seguridad
no lo pueden controlar,
ni aunque pongan vigilantes
y, por mucho que se esmeren
el menos que tú te espere
resulta que es un mangante.
Yo ví en la cafetería,
a un chaval que parecía
más bueno que Jesucristo,
y me cobró mil quinientas,
por un fanta y un sandwich mixto.

Estribillo
Levantemos el puño izquierdo,
pongamos el brazo así
y cantemos todos juntos
el himno de mi país.
Ya lo dijo Lenin,
ya lo dijo Trotski:
¡el que coja una espiocha
es pa darle cuatro cosquis!.

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