viernes, 25 de octubre de 2013


Los charros mejicanos

Antonio Clavain Brull en el final de la década de los 40, cuando tenemos de nuevo Concurso de Agrupaciones, y durante los primeros años de la década de los cincuenta, es sinónimo de éxitos en la modalidad de chirigotas (y con algún que otro coro como el de Los salineros, con el que obtendría un primer premio en 1950).

Para el recuerdo quedaron algunas como: Los carniceros, segundo premio en 1949; Popeye, Rosario y sus niños, de nuevo segundo premio en 1950; un primer premio se llevaría en 1951 con Los coquineros; en 1952, con Los monosabios se llevaría el segundo premio; de nuevo un primer premio en 1953 con Los arrieros; algo que repetiría los dos años siguientes, en 1954 con Los charros mejicanos y en 1955 con Los viejos del 55, título que no pudo revalidar al año siguiente en 1956 con Las viudas de los viejos del 55.

Os dejamos con el primero y tercero de los cuples:

(1)
Los hombres deben tener un gran bigote
porque esa es buena señal
de ser machote,
que tire pa acá y pa allá
que se mueva con afán
cuando vaya a tajelar
a tajelar, a tajelar.
El del bombo está juncal
su bigote es un alarde,
un pelo fuerte y capaz
de competir con los alambres.
Creo que lo va a rifar
entre sus enamoradas
que de pelo va a tener
la que le salga de agraciada.

(3)
Aqui tiene al caporal
que es un chingao
y lo conocen allá por el mellao.
Es bueno y conquistador
pero tiene un mal olor
en el bigote el gachó,
que hará el gachó, que hará el gachó.
Del mollate no será
tal vez sea del marisco
que el bigote meterá
cuando se come algún erizo.
No le gusta el camarón
pero si ve una coquina
le entra en la lengua un tamblor
que hasta el bigote se le empina.

Estribillo
Bigote, bigote
ay jarajajajaja
bigote, bigote,
ay jarajajajaja
bigote, bigote,
ay, jarajaja,
se afeita el bigote
por algo será


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