Ya habíamos puesto de este año, 1951, dos coros, el primer premio "Los calé" y el tercer premio "Los sembradores", por tanto ya le toca el turno al segundo premio en esta modalidad, el coro "Los jazmines". Un coro que cuenta con la autoría de Juan Poce y Eduardo Delgado (que en el libreto figura de director y según fuentes del Aula del Carnaval es además letrista).
Entre los componentesde este coro hay que resltar la presencia de Gustavo Rosales Márquez (Agüillo).
Os dejamos con uno de los tanguillos del coro:
En esta corta vida todo son penas y sin sabores,
culpa de la soberbia, del egoísmo y de la maldad,
esa maldita guerra que se aproxima
será del mundo la gran ruina,
la destrucción de la humanidad.
De una manera genial
deben buscarle su fin
procurando que reine la paz,
con muy buena fe, viviendo feliz.
Las madres por caridad
lo piden de corazón
viendo que sus hijos mueren de traición.
Hombres de más conciencia
luchan continuamente
por ser las armas
de la ciencia,
las que a la muerte podrán vencer...
Con la estrectomicina y muchas drogas más
a millones de seres han logrado salvar...
¡Los que quieran la guerr,
su propia sangre debieran dar!
Cuenta Eugenio Mariscal de Ramón Cebedas, autor de la letra de este coro, que " su última obra fue el libreto del coro titulado “Los Sembradores”, presentado en el Carnaval de 1951 con la música de Francisco Macías Quirce y la dirección de Manuel Morilla Delgado.
Ramón Cebada falleció a los 51 años de edad, el 12 de Agosto de 1951, a las 12 de la mañana, en su domicilio de la calle Horozco Nº 3. Su obra, aunque no muy extensa si es de una calidad extraordinaria. Los autores de Carnaval de su mismas época lo calificaron como “el mejor coplero de la musa popular”, y Don José María Pemán llegó a decir de él “Ramón Cebada Reyes, el que puntea el tango gaditano en una cuartilla de papel con un lápiz, en un velador de un café.... No es un letrista ni un coplero corriente. Él es y será siempre un literato”.
Y es verdad, porque solía hacerlo así; ensimismado en su quehacer y sin poner atención alguna en lo que sucedía a su alrededor."
Recordemos que ya pusimos "Los calé", primer premio de ese año, al que seguirían "los jazmines" y luego este gran coro de "Los sembradores" y como curiosidad decir que "El Quini" fue componente de este coro del cual os dejamos un tanguillo:
Sufriendo las inclemencias de los frios y los calores alegre pasan la vida los honrados sembradores, es el campo lo mas hermoso de la sabia naturaleza donde el hombre que es laborioso abomina el lujo y riqueza, él produce sabrosos frutos que deleitan el paladar y nos brinda paz y sosiego y al hombre sano la libertad. Por la mañana muy tempranillo cuando despierta la bella aurora, cantan los alegres los pajarillos, lucen radiantes las amapolas. En pago a tanta hermosura los honrados labradores dan a la tierra su vida su esperanza y sus amores. Y es que en el campo alejados de la turbia sociedad vivimos independientes con toda tranquilidad porque no existe egoismo, ni fanatismo, ni vanidad.
Seguro que a más de uno le suena aquello de "Bata de lunares, bata de lunares ...", a los más "nuevos" por llevarlo Juan Carlos Aragón en la chirigota de Un peasso de coro, a los "menos nuevos" por ser un tanguillo de aquellos que siempre quedarán en la memoria. Y es que en 1951 con la música de José Osiel, la letra de Francisco García de Quirós y la dirección de José Montes de Oca, el coro Los calé se llevaría el primer premio en coros por delante de Los jazmines y Los sembradores y entre su repertorio figuraba dicha letra.
El audio que he encontrado es lo mejor que puede ilustrar el texto pero bueno, algo es algo.
Estos gitanitos que veis son gaditanos, son gaditanos, del barrio Santa María, el más castizo y gitano, el que con palmas de tango las penas negras suele olviar. Por mo del Faraón unas ducas muy grande estamos pasando, sin un triste real y viviendo tan solo más que engañando. Nuestra raza calé las penitas la lleva como un sudario como llevó el Nazareno nuestro Padrecito bueno la cruz al Monte Calvario. Bata de lunares, bata de lunares, esa fue la prenda que lució mi mare, blusa de lunares, blusa de lunares, la uniquita herencia que dejó mi pare. Este es el tango que jaleamos al son de palmas en Santa María que hasta el Greñuo se pone alegre y hay que cantarle por alegría. Para que estos gitanos puedan seguir la vida alegre cantando es preciso que echéis el billete de banco y las dos botellitas de vino blanco, de vino blanco.